viernes, 27 de marzo de 2015

Sobre la felicidad




SOBRE LA FELICIDAD - Eduardo Galeano.

“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.”

“La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo? Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases: “Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida”. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.”

“La felicidad “es” el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie... así que deja de esperar hasta que bajes cinco kilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz... la felicidad es un trayecto, no un destino.”



Si las mujeres entendieran



SI LAS MUJERES ENTENDIERAN


Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.


Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.


Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.


Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.


Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.


Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.


La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.


Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.


Las lágrimas que no se animan a llorar.


El poder que tenemos sobre ellos.


Que ellos también pasan noches sin dormir.


Que necesitan silencio como nosotras charla.


Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.


Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.


Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.


Que piensan y razonan diferente.


Que sienten muy parecido.


Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.


Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas.


Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.


Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.


Jess Browne

Cielo nublado

Incluso cuando el cielo está nublado,
el sol no ha desaparecido.
Todavía está allí,
del otro lado de las nubes.

(E. Tolle)